Islas y otros Continentes
Prologo por Cintio Vitier
OTRA HAZAÑA DE FELIX
En lógica poética, se profetiza: una
Buena metáfora no debe naufragar en el Mar de los Zargazos.Alguien soltó un cuervo,
alguien al cisne y era una manera de insinuar algo, no sé.
Siempre la poesía quiso inventar otra lógica, para atrapar o espantar a
los burgueses o a alguien, no importaba quién. En realidad esto se hizo
visible a finales del siglo XIX, pero la poesía siempre estuvo embarazada
de algún vago vanguardismo, asumido y educado luego por la retórica.
Góngora es un buen ejemplo de un vanguardismo más o menos domesticado
por la retórica. Pero llegó el momento, después de lo que he llamado “rebelión
de la poesía” (Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud), en que fue necesario romper
más límites, bajar al inconsciente o subir a las palabras como tales, allí donde
el sonido y el sentido se bifurcan.
La orilla recorre al pez, lo circunvala de proa a cola.
Lo más original de este libro de Félix Guerra es que su lógica poética, no desprovista
ciertamente de su propia retórica en el mejor sentido, aspira a coincidir, y a
veces escalofriantemente coincide, con lo que un sociólogo llamaría los parámetros
de nuestra vida diaria. Cada verso parece aspirar a pertenecer semánticamente
a las palabras “inversion” o “di-versión”, y lo que dice tiene que acercarse, lo más
posible, a la dicción de una contradicción que termine devolviéndole el sentido del sin
sentido del mundo que vivimos. Nos guste o no, vivimos también en un mundo metafísico,
hecho no obstante de cosas y actos concretos, que la poesía no puede traicionar
y que está conformado no por nuestra realidad inmediata, sino por el universo al
que pertenecemos. Es decir al yo, al hombre invisible.
No faltarán lectores que disfruten del incesante ingenio de estos poemas, pero su
hazaña mayor, a mi juicio, está en palpar frente al espejo las páginas siempre renacientes
de un poeta excepcional, quiero decir un poeta.
No es que me quiera acerca con metáforas:
Deseo ofrecerme como mediador o víctima.
Así sea, ya que así (también) somos.
CINTIO VITIER
Agosto, 2005
Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92
No responses yet
Leave a Reply
You must be logged in to post a comment.