Isla Negra

Claudio Simiz

Buenos Aires, Argentina, 1960

Los hijos

Y mientras el esclavo

y el siervo

y el mensú

y el obrero

engendraban sus hijos,

el amo hacía cuentas

y contaba las monedas de carne encadenada

en su cofre de hierro.

En cambio

el esclavo

y el siervo

y el mensú

y el obrero

danzaban, reían y lloraban

porque sabían que engendraban hombres.

Tomado de: De pura chapa y otros versos, Runa, 2000

Samuel Villeda Arita

San Marcos de Ocotepeque,

 Honduras, 1940

Descripción

La Patria
es pincelada de irregular dolor
entre los mares.
Está llena de gente,
de pájaros sin alas
y de esquivos misterios.
Tiene un corazón
del largo de la idea
que está presta a nacer.

Francisco Brines
Oliva, Valencia, España- 1932

Causa del amor

Cuando me han preguntado la causa de mi amor
yo nunca he respondido: Ya conocéis su gran belleza.
(Y aún es posible que existan rostros más hermosos.)
Ni tampoco he descrito las cualidades ciertas de su espíritu
que siempre me mostraba en sus costumbres,
o en la disposición para el silencio o la sonrisa
según lo demandara mi secreto.
Eran cosas del alma, y nada dije de ella.
(Y aún debiera añadir que he conocido almas superiores.)

La verdad de mi amor ahora la sé:
vencía su presencia la imperfección del hombre,
pues es atroz pensar
que no se corresponden en nosotros los cuerpos con las almas,
y así ciegan los cuerpos la gracia del espíritu,
su claridad, la dolorida flor de la experiencia,
la bondad misma.
Importantes sucesos que nunca descubrimos,
o descubrimos tarde.
Mienten los cuerpos, otras veces, un airoso calor,
movida luz, honda frescura;
y el daño nos descubre su seca falsedad.

La verdad de mi amor sabedla ahora:
la materia y el soplo se unieron en su vida
como la luz que posa en el espejo
(era pequeña luz, espejo diminuto);
era azarosa creación perfecta.
Un ser en orden crecía junto a mí,
y mi desorden serenaba.
Amé su limitada perfección.

Miguel Crispín Sotomayor
La Habana, Cuba
Pequeña profecía

La primavera se ha ido consumiendo

y llegará el verano en arco iris.

Alguien vendrá mañana

a describir el tiempo que pasó,

a señalar el rumbo,

perdido en su momento

y a reventar los libros

con fábulas contadas como reales.

Despertarán de los cantos y las loas.

Regresarán los llantos

por aquello que fue, y olvidarán

los martirios y las tarjas.

Regresará el otoño y los pájaros

emigrarán en busca del olvido.

tomado del poemario ” En la Redondez del Tiempo”. 27.03.08

Alexander Zánches
Panamá


Memorábila II (alegoría maya)
la geometría desmiente a los invasores
con la estoicidad que confiere el paso de los siglos
se han desmoronado algunos muros
los techos
las tapias
de los jardines

aún sobreviven las pruebas
de la preexistencia del cero
del análisis matemático
del cálculo del tiempo que no logran rebatir
los informes del Vaticano

aún sobreviven las estelas
donde se describen los detalles de
la transacción
porque no eran ajenos al comercio
ni siquiera desconocían el uso de la rueda

adoraban sin embargo a los bárbaros dioses elementales
propugnaban en sus templos
el retorno a los antiguos pasos
templos cuyos altares estaban expuestos a la luz del sol
y de las estrellas
templos magníficos
visitados cada año por la sombra de sus dioses

las espadas se cebaron con las carnes del jaguar
y la serpiente
quetzal y colibrí vieron morir a sus cantores

en las noches de luna llena juegan
entre las olas tranquilas de los lagos
los destellos luminiscentes de los antiguos altares
ocultos por el tiempo

en las profundidades del barro subacuático
el barro quebrado contra la piedra
el hueso convertido en herramienta
la semilla germinando en los vientres
regresando

Julio Antonio Gómez Molinet

Manzanillo, Cuba- 1968

A esta mujer apareció el ángel de Jehová,

y le dijo: (…) Pues he aquí que

concebirás y darás luz a un hijo; y navaja

no pasará sobre su cabeza, porque el niño

será nazareo(…)

JUECES 13,3

Descansa el jubileo en tus lágrimas,

Dios hará de ellas una gema extraída de los mares.

Oh, mujer, guarda los votos,

lustra el gesto en las mañanas

y anuncia tu alegría enZora.

Oh, mujer, ya viene el emisario,

su aspecto anuncia una luz.

Oh, mujer, despierta, despierta un hosanna.

Edgard Bayley
Argentina

Abrir la puerta

me pregunto
y es una pregunta inmoral
si servirá de algo abrir esa puerta
que da al patio
a la tierra
al viento del mundo
a los pasos de la gente
me pregunto
si servirá de algo escribir
a estas horas de la noche
en el silencio de mi habitación
con la puerta cerrada

sería tan sencillo
me digo
abrir por fin la puerta
y asomarme y mirar
dejando que me lleven
los pasos y la sombras del camino
me pregunto si servirá de algo explicar
por qué no explico
cuando tanta palabra y confidencia
intentaron traducirme
y ponerme al descubierto

si servirá de algo abrir la puerta
me pregunto
y andar por el patio
por el mundo entre la gente
abrir de par en par la puerta
para que todo pueda cumplirse
como la hoja de un cuchillo al extremo de un puente
como la red y el roble que salvan la alegría al final del espectáculo
como el canto de las aguas y el susurro de la siesta
como la playa en sombras y el lecho infinito de los amantes reencontrados

para que todo pueda cumplirse
la luz la noche la inocencia
el nombre que pasa entre las ramas
la puerta se abrirá enteramente
se abrirá por fin la puerta
por si alguno
quiere volver a entrar o salir
o curiosear entre mis cosas
o esperarme mientras vuelvo
y si tardo y no regreso
salir al viento
y olvidarme


De: El día, 1968.- Luis Soler Cañás, Generación poética del 40-Buenos Aires, ECA, 1981.- Envio Patricia Damiano
Bethoven Medina Sánchez
Cajamarca, Perú

Mono celoso arranca nariz de campesina
Los celos con sus nubes opacan el esplendor del amor.

No sólo en su apariencia humana, también en su sentimiento,

el mono arde su sangre como agua termal.

Darwin nos otorgó la heredad humana como evolución,

y el amor al primate le dio fuego.

Los ademanes, tan similares en ellos y nosotros.

El accidente ocurrió la tarde del sábado,

en la ex Hacienda Casa Grande, en el Valle Sol,

entre ficus que ignoran a Francisco de Asís.

Magdalena, cumpliendo la orden del patrón

sacó a pasear al maquisapa.

Había retornado de un día de campo,

en donde le explicaron la conservación de las especies.

Cuando nada hacía presagiar la tragedia,

apareció el cautivante pekinés,

a quien Magdalena alzó y acarició.

Los celos cual cuchillos abrieron el corazón del mono.

Este gritó y atacó al perro.

La campesina evitó que peleen.

El primate de un brinco se colgó de los cabellos de la jovencita

y le arrancó a mordiscos la nariz.

Manifestación animal,

del amor entre animales.

Ingratitud de amor, como noche negando al sol.

En el hospital, mientras le cosían la herida

Recordaba:

“La ecología es la ciencia que estudia las interrelaciones

entre los organismos y microorganismos y su hábitat”

Su dolor era intenso,

y Magdalena en lágrimas también sangraba.

Salima Salih

Mosul, Irak, 1942

Patria

He ahí la ansiada Patria

que por fin se nos devuelve

y que nos enorgullece

por sus codiciadas riquezas.

Ella otorga a los muertos

un paño limpio y digno.

Ella brinda a las madres la certeza

de poder agotar sus llantos

antes de caer en un sueño

calmo, largo y profundo.

tomado de la edición CD-Literatur. Berlin 2005″ . Traducción del alemán al castellano por Víctor Bueno Román

Carlos “Tata” Herrera

Argentina

Canción para la dulce panoplia de tu pelo

A esa hora salía al jardín. Vagaba como sin rumbo, hasta sentarse, finalmente, en el banco de granito bajo la glorieta. Se quedaba inmóvil, las manos pequeñas posadas sobre sus rodillas. Se inclinaba suavemente, hasta que su pelo rozaba la grava del sendero. Luego, con vivo movimiento se erguía, echándolo sobre su espalda en vuelo de panoplia. Fulguraba su frente luminosa, hemisférica. Con abrumadora paciencia iniciaba el peinado con movimientos lentos, rituales, adoptando el aire reconcentrado de una colegiala resolviendo sus tareas. Cuando conseguía domeñar la amplia panoplia, echaba su pelo sobre un hombro. Desaparecía su pecho leve. Olas de pelo en cascadas caían sobre sus rodillas. Vivos prendedores de nácar, sus manos se agitaban en el empeño de la trenza. Giraba su cabecita grácil, según requerimientos del peinado. A medida que la trenza crecía, sus movimientos se tornaban urgidos, febriles. Perlaba su frente sudor frío. La trenza cobraba vida, se mecía. Al extremo de la trenza, un negro penacho de pelo suelto se despeinaba estremecido. La trenza, por momentos, azotaba el rostro desvalido. Insensiblemente la trenza comenzaba a lucir más brillante, y se escamaba. Sus manos la asían con desesperación, aunque a veces parecían apresadas por la trenza cimbrante, viva. Se escuchaban jadeos y silbidos. Entonces la bella, con supremo esfuerzo, entre roncos gemidos se arrancaba la trenza, que de juro firmemente vinculada estaba al corazón por sus raíces. Posaba presto sus piecitos sobre el banco, los ojos extraviados. La trenza se recogía sobre sí, se enroscaba, alto un extremo triangular, con ojitos sin párpados, de mirar obsesivo. La bella, un puñado de rosada impotencia. La trenza se desenroscaba con hiriente displicencia. Lenta, indolente, se perdía entre la hierba.-

Del libro “Canciones para la lavarle la cara a la ciudad, mientras tomás un mate”

Jorge Dávila

Cuenca, Ecuador

Sinfonía de la ciudad amada

Adagio del tiempo

16

Y en el sillón arcaico

de la peluquería

el tiempo detenido espera una tonsura

o quizás un masaje con agua de colonia.

El tiempo es sacerdote

de otro siglo

y es pintor

y es orfebre,

artista y artesano

y es galán trasnochado

de la ciudad hermosa

y bienamada.

17

Cuando llegan los vientos

de los Andes

desde su nido de riscos

y lagunas

la ciudad se arrebuja

en sus recuerdos

como en un manto

de señora antigua.

Y evoca a los poetas

de otros días

con su bohemia,

su canción,

su pena…

Entonces van del brazo

por las calles

envueltos en el frío

y en la sombra

los espectros de algún verso lejano.

Semejan duendes o curas sin cabeza,

parecen caballeros antañones

que enamorasen

a una bella dama

que oculta

tras cortinas y abanicos

sigue esperando

el cantar, la serenata.

Elena Liliana Popescu

Turnu Magurele, Rumania, 1948.

Como por milagro

La vida, no sometida a las leyes humanas,

imperfecciones resguardadas en palabras,

incapaces de vivir el fantástico

juego de la estación desconocida…

Oh, hijo, nunca te he dicho

que el tiempo es el ogro que teme

solo quien olvida sus orígenes,

el país del misterio, el corazón, la vida, el ser,

quien forcejea dentro de la red tendida

con destreza y encanto a su alrededor

y mira con ojos turbios el paisaje

seductor de los jardines creados por él,

ve lo que el efímero soberano

le pone a conciencia delante de los ojos

y oye lo que puede oír el oído

sometido al hechizo de sonidos modelados

con la habilidad del que sabe manejar

los segundos, las horas, los años y las eras,

facultad a la que solo hace sombra la impotencia

para conservar un único y misterioso momento

en el que vivir plenamente la libertad,

cuando el poder abandona de pronto

al más grande de los brujos del sueño,

y despertarse como por milagro.

Elvia Ardalani

México, 1963

Antes de ti

Antes de ti
antes de estos seres radiantes que de pronto me habitan
antes de este tu reino que yo llamaba mío
antes de tus manos, poblados de la cruz,
aldeas enceradas bajo la media luna,
antes de tu boca
antes de tu pelo
antes de esa nostalgia luminosa que se filtra invisible
en tu sonrisa
antes del vientre que fue vientre,
antes de ti
marcaba el calendario
una fauna de heridos en territorio ambiguo
una noche que creyéndose río fluía incontrolable
un río que figurándose noche se estancaba azorado
unos peces que pensándose estrellas
no nadaban ya nunca
el reino del desorden
el reino del desconcierto
el reino del desvarío
que no molesta a nadie porque a nadie le importa
si la noche es un río
si la estrella es realmente un pez inválido
si el río es un moribundo que ha perdido sus sueños
y sin embargo ahora
hay un después
no sé si largo o corto
pero sí luminoso
celeste como tu aura
con mares que dan luz en sus profundidades
con gaviotas que saben volar como gaviotas
con noches que son noches
con tu voz
con tus ojos
hay otro reino.

Fuente: Revista Literaria El Collar de la Paloma

Adriana Zadra
Perú


Me estoy llenando de muerte
De a pocos
Aquella misma que, a veces,
Nos sorprende
Si nos colma de vacíos
Con la bombas
Y yo me estoy destiñendo,
Descubriendo
Entre la neblina blanca
Del invierno
Y dunas de arenas largas
Del verano:
Las vidas que vuelan alto
En las nubes.
Quiero llenarme de vida
Con los años
Y es esa misma que observo,
Descubriendo
Que va creciendo en racimos
Por las calles…
Y yo me estoy elevando,
Las mañanas
Sobre el tráfico y tumulto
De las pistas,
Entre carros y camiones
Del asfalto
Para encontrar otras vidas
Similares.

María Ella Gómez Rivero
México


Párpados en luto I
Y la vida continúa
mientras crecen en las calles
las sombras angustiadas del silencio
los párpados en luto y un túmulo de tierra
abandonado grita su misterio.
Sólo son mujeres llevadas a la noche
donde el tiempo retrocede hacia la nada
porque nada se consigue con la espera.

Cuando torpe e insegura la voluntad no avanza
se rompe en cantiles el asombro,
como cirio que vela tantas muertes.


Liliana Lapadula
San Martín, Buenos Aires, Argentina
Verdugos
Cuando nos sorprende distraídos
lo acechamos en puntillas
tratando de descubrir el lado opaco
de su augurio.
Cuando se aproxima
retrocedemos
o nos levantamos súbitamente
de la cama.
Cuando percibimos muy cercano
su aliento
tomamos un arcabuz
o una flor de cera
y acribillamos al sueño.

Gerardo Guinea Diez

Guatemala. 1955


El higo de deseo
ARDE tu sangre en el martes al alba
cuando los santos alegan inocencias
y se obstinan en sufrimientos
en medio de llamas e impurezas que no salvan;
los ignoras cuando comes un higo
y la esquina delira
despojada de domingos,
y lo que queda apenas fluye
a la espera de que tu vestido caiga,
y en un instante al menos sabes,
ligera y distraída,
ceñirlo a una brevedad
que enloquece;
pero ríes y me ves
con el higo entre tus labios,
arrodillado,
sembrando en el jardín ciego,
la rosa esbelta y el girasol
que será oro de mediodía
entre el higo y tu vestido.
Enrique Jaramillo Levi
Colón, Panamá- 1944

Destiempo

El amor expira
y renace
cuando irrumpe su tiempo
de ser,
efímera rosa a destiempo
espinas en el tiempo justo:
preludio de trinos
que tendrán otra voz
y nueva substancia
mientras dure la cosecha.

Carlos Figueroa

Santiago del Estero, Argentina

Amanecer

Amanece en Oriente.

La perfecta comba se repite

en el escenario de la vida.

Un día ya no habrá quien nos cuente

ni recuerde la trama del suceso.

Sin embargo, la tierra fiel a su grandeza

seguirá girando en soledad de piedra

para no romper el equilibrio de los astros.

Luis Manuel Perez Boitel

Remedios, Villa Clara,Cuba- 1969

Antes que la noche acabe

me ruboriza la soledad del mar, insignificante

han sido para mí estos años. la gente buscando

en el puente la justeza, como si fuera una realidad

que en aquel cuadro de Kavafis, la noche

no acabe. antes de sentarme frente al poema,

la imagen del que parece, golpea la hoja

y delata toda reminiscencia. los altos muros de la Isla.

al fondo del poema, alguien mira de soslayo

el jardín, el fantasmagórico escondite

de los años ochenta. habías dicho: me ruboriza

la soledad del mar, como en el último verso

donde quiso decir algo de equidad, algo de la noche.

tomado de poemania 133

David Majano
Guatemala

Luna

Anoche

te encontrè

azul

en el vaho

flotante

de la soledad.

Fija

descubrì tu mirada

en la ventana,

en el cristal,

como tìmida

caricia

como leve

reflejo de sal.

Carlos Castro Saavedra

Medellín- Colombia- 1924- 1989


Esposa América

Te pienso desde Europa, esposa mía,
te pienso a grandes pasos, como loco,
y persigo por todas las patrias y los mapas
tu pecho montañoso, tus rebaños de leche,
y la desesperada tierra de tus volcanes
y la cicatrizada corteza de tu vientre.
Entre nosotros dos está el mar con sus barcos
y los campos están con sus caballos,
pero no alcanza el agua a separarnos,
no alcanza el agua ni la tierra alcanza,
porque yo soy el hijo que tienes en los brazos
y tú eres el incendio que yo tengo en el alma.

Con besos y con labios desentierro tu frente
de puros resplandores vegetales,
hambrientamente muerdo hoteles y países,
muerdo casas, aldeas, cementerios,
y los pueblos me saben a tu cara
y las calles me saben a tu cuerpo.

Tu olor de tierra joven me golpea,
tu perfume salvaje me penetra
y me perfuma tanto y tan adentro,
que mi piel huele a tu vestido verde
y huelen mis poemas a tu vida
y mis desgracias huelen a tu muerte.

Con barro de mi barro, con arcilla de América,
con fuego de tus manos y tu aliento
estás haciendo un hijo americano.
yo escucho tu trabajo desde Europa,
escucho el crecimiento de tu vientre
y escucho el crecimiento de tu ropa.

Me desvelo en Berlín, en Praga me desvelo,
siento correr tu sangre por mis puentes,
siento que tus cosechas se propagan
por las paredes duras, por mi lecho,
y que todas las hojas de América y los ríos
y las revoluciones estallan en tu pecho.

Sigue creciendo, esposa, mientras vuelvo,
esposa mía, esposa de los montes,
madre de los arados y los vientos.
Inés, tu corazón es como un surco
y yo soy un labriego turbulento
que te siembro, te siembro por el mundo
y por el mundo te amo y te recuerdo.

Eduardo Dalter

Argentina

Otoño país

En medio de tanta

inequidad

bárbara, tanta

postergación,

niebla,

y tanto doble,

triple,

cuádruple discurso,

y tanto

recambio de plumas,

triza,

hueso expuesto, y

vacío,

¿de qué se habla

ahora?

Gustavo Valcarcel
Arequipa, Perú - 1921- 1992-

Te escribo desde tu propio hogar
Ciudad de México, 19 de noviembre,
enfermo como estoy en nuestra cama vieja
sintiendo despeñárseme la sangre
en pos de ti, río inacabable.

Sobre la almohada, a mi lado
tibio yace tu último sueño
ahora en cambio la ciudad acoge
tu vehemencia de ola, tu vigilia de amor,
recorriendo el pan nuestro
que hoy día te lo debemos todos.

Antes yo te escribía desde mi juventud
convertida en un gran reloj de cárcel
en romance de piedra, en pasto policial,
en tristeza y tristeza de mis ojos proscritos.
Incomunicado, entonces te escribía
desde una celda o cueva
donde tu nombre era lo único viviente.

Luego seguí escribiéndote
desde Antofagasta, frente al Mar Pacífico,
desde Puerto Barrios, frente al Mar Atlántico,
desde Oaxaca, frente al tiempo,
desde ti, frente al cielo, en la orilla del mundo.

Y aun cuando te miran mis hijos fijamenteme
parece que son frases sus miradas
de un alfabeto que fui incapaz de escribir.

Después de tantos meses de silencio
sentí esta mañana el deseo de escribirte
de escribirte una cosa muy sencilla:
para tanto amor, hemos sufrido poco,
para tanto amor, hemos hablado poco,
para tanto amor, no hemos vivido nada.

Vivir -¿me oyes?- vivir un día nuevo
en el que nadie nos persiga
ni nadie nos embargue
ni se nos corte la luz por unos pesos
ni se nos acuse de extranjeros.

Vivir un día nuevo
en el que trabajemos sin lágrimas ni odios
pudiendo sentirnos camaradas de todos
y en el que por fin nos sea devuelto
el Perú de nuestras entrañas, nuestro Perú del llanto.

Vivir -¿me oyes?- vivir un día nuevo
en el que la vergüenza no nos astille el ojo
como cuando se enteran nuestros hijos
de esta paternal orfandad de dos monedas.

Vivir un nuevo día. Un día, en suma,
en el que podamos cantar todos los hombres
después de sentarnos en la yerba
a jugar a la comidita
-como dice nuestra hija-
sin que a nadie le falte de comer.

Sobre esta nueva vida deseaba escribirte
ahora que marchaste temprano a rescatar
nuestros libros del camarada Lenin
nuestros cuadros de Flores y Gutiérrez
y tu reloj y mi reloj embargados por los mercaderes.

Desde la calle me llega
el gorjeo de nuestros pequeños peregrinos
la sinfonía de la clase obrera
el clamor del mundo.

Estoy enfermo, solo, y este quinto piso
parece un subterráneo sin ustedes.

¿No demorarás?
Sobre la almohada, a mi lado,
tibio yace tu último sueño.
Encargo a mis versos una rosa para él
pero hasta flor de la palabra
cuando quedo solo
no puedo olvidar la espina
del tiempo que sufrí.

Ven pronto, cielo junto al cielo,
surca calles, vuela plazas,
sube corriendo los pisos de nuestra altísima pobreza.

Aquí te espero, en esta cama vieja,
que tanto tiene de mí,
de tus sueños cercanos, de tus cartas lejanas,
de nuestros desvelos por los compañeros
los presos del Perú y el mundo
los perseguidos del Perú y el mundo
los explotados del Perú y el mundo.

Ven pronto, estrella y mar, música terrestre
aquí te espero y mientras llegas
empezaré a amar el porvenir
hecho luz entre tus ojos
pan en las manos de los niños
leche en tus senos, ala en tu voz,
verso en tu cuerpo, rayo en tus labios
eternidad en tu grito de gran madre
rosa roja en tu pasión de comunista
y alba en todo lo tuyo que me estoy llevando al sueño.

Escribiéndote duermo, camarada,
seguro de que, al despertarme, juntos
gozaremos el resto de la lucha
tomados de la mano hasta que caiga yo
hasta que quepan mis huesos en la tierra nuestra
hasta que mi sangre se despeñe en ti
río inacabable, vida, vida…


De poemas del destierro
Concha Urquiza
Morelia, Michoacán, México- 1910- 1945
Mi cumbre solitaria y opulentaMi cumbre solitaria y opulenta
declinó hacia tu valle tenebroso,
que oro de espiga ni frescor de pozo
ni pajarera gárrula sustenta.

En tu luz gravitante y macilenta,
quebrado el equilibrio del reposo,
vago sobre tu espíritu medroso
como un jirón de bruma cenicienta.

Libre soy de tornar a mis alcores
do Eros impúber la zampoña toca
ceñido de corderos y pastores;

mas a exilio perpetuo me provoca
la chispa de tus ojos turbadores,
la roja encrespadura de tu boca.

Luis Franco
Argentina


Canción de los niños con hambre
a González Pacheco
¿Que aún se ignore que el hambre es
peor que todos los inviernos?
Se me saltan los ojos
y los pulsos, ebrios.
Mi rebelión aúlla oscura
más que en la nieve lobo hambriento.
Cantaré como los piratas
pulsando con el viento
y el alma desterrada
el cordaje velero.
Que ignoréis lo demás, no importa:
hay niños con hambre, sabedlo.
Niños que lloran
con llanto de hombre, oh cielos.
Para que ocurra,
sabedlo,
que el sanhedrín de mercaderes
que regentea el mundo entero,
y los que guardan sus espaldas,
esté contento, estén contentos…
(por la hidrografía,
ay, del llanto ajeno,
navega la flota
de los monederos)
el mundo, el mundo se contempla,
ved, de sí mismo prisionero,
de su propia dureza, digo,
igual que un río de sus hielos.
Y tiene que haber y hayle,
es cierto,
río de hormigas, cordilleras
de falsía y desprecio
(palomas empollando
huevos de víbora estoy viendo)
y tan profunda erudición
de desencanto y sufrimiento,
y tantos rincones del alma
con telarañas y murciélagos,
y Jobes vestidos de lepra
sin más báculo que el lamento,
y golpes de tos o de sangre
en que alienta todo el infierno
como en ola de tempestad
todo el océano.
¿Infierno? No,
que no hay infierno:
hay corazones congelados.
Eso es todo, sabedlo.
Gentes que hablan con palabras
más encendidas que los besos
justamente cuando se miran
con ojos de témpano.
Oh, todo eso,
en tanto discuten el mundo
diplomáticos y barberos,
y las ganancias de los rábulas
como tumores van creciendo,
y doquier hay niños con hambre,
o muertos de hambre ya, creedlo,
y hay que los ángeles del hombre
(los tiene el hombre aún, no miento)
tapan sus ojos con sus alas
para no ver, para no verlos.
¿Para qué el mundo, entonces?
¿Y para qué los parlamentos
o los motores o los héroes
o el verso?
¡Y no preguntes para qué
siglos de rezos!
Si a alguien colgara yo mi pena
le quebraría el cuello.
Mordiendo los sollozos
madrugaré a chiflar al viento,
el que hurta los robles podridos,
el que cabalga los incendios.
Porque he aquí
que yo traigo un secreto:
el alma nocturna del hombre
va amaneciendo.
Y un día van a jubilarse
al fin los monederos,
y ese día comerán todos,
aun los más trágicos hambrientos
de hambre de pan o de espíritu.
Y tan sólo por ello,
el mundo corcovado
de fraudes y de inviernos
va a renacer un día:
ya renacer lo veo
temblando en la luz cual patito
recién egresado del huevo,
y ya un ritmo de cuna
oh cielos,
y una canción de cuna
al mundo van naciendo
y aletea, aplaudiendo, el ángel
que el hombre aullante lleva adentro.

De Pan (1947) - Tomado de la bodega del diablo
John Torres
Puerto Rico


Tratado
La memoria del cuerpo
es un prisma de resonancias.
Augusto Frederico Schmidt
Rio de Janeiro, Brasil- 1906-1965


Ouço uma fonte
Ouço uma fonte
É uma fonte noturna
Jorrando.
É uma fonte perdida
No frio.
É uma fonte invisível.
É um soluço incessante,
Molhado, cantando.

É uma voz lívida.
É uma voz caindo
Na noite densa
E áspera.

É uma voz que não chama.
É uma voz nua.
É uma voz fria.
É uma voz sozinha.

É a mesma voz.
É a mesma queixa.
É a mesma angústia,
Sempre inconsolável.

É uma fonte invisível,
Ferindo o silêncio,
Gelada jorrando,
Perdida na noite.
É a vida caindo
No tempo!


Tomado de: poesia.net- www.algumapoesia.com.br- Carlos Machado, 2008
Adriano Corrales
Costa Rica

Consejos a un joven poeta

1

El joven poeta alucina

con alcanzar la cumbre

y avanza engancha

pisa despotrica arrasa

copia versifica plagia

concursa se excusa

se emborracha vomita

aspira abraza a medias

arruga el rostro rechaza

hasta que al fin

comprende

que la cumbre

no es más

que la medida

de nuestro propio ego

2

Duele menos

la mordida del saguate

que la del joven poeta

codiciando ascender

hasta donde nunca llegamos

3

Me persigue

la jauría desbocada

quieren jamarme

para poder decir

que el poeta

era el otro

uno de ellos

el impostor


Gustavo Lespada
ArgentinaPrimo Levi (por él mismo)

1. Nombre

Nuestra lengua no tiene palabras

que puedan expresar la destrucción de un hombre.

Nos quitan hasta el nombre. Para conservarlo

deberemos preservar nuestros actos, obrar

de tal manera que detrás del nombre

algo de lo que hemos sido

permanezca.

Ernesto del Valle
Cuba

Eterna musa

Nadie viene a la casa. Nadie evidencia

su pedazo de soledad, su ración de

inexistencia. Sólo tú, verde como

la lluvia en el patio, te presiento

porque eres mi ramazón más compleja.

A mi lumbre nadie viene, pero tú los traes

y se sientan a mesa del amor.

Los duendes de todo este sueño

esperan su crecer, su tiempo, un equinoccio.

Yo lo sé y ellos lo saben

porque estás en transparencia,

en ese misterioso instante

en que cruzas por mis labios

para despertar, amiga,

a los olvidados…

Gustavo Tisocco
Argentina

La casa es una tumba
donde a diario la abuela
llora al hijo muerto.

Ella
despliega estampitas
de venerados santos
e implora.

El abuelo
tiembla su rabia
y también sufre
y todo el patio es una fuente
de agua salada.

La casa es una tumba
de pálidas flores,
uvas caídas,
sol olvidado.

Un Viejo cementerio
de pasillos
pregona tu ausencia
y duelen todos los días.

Antonio Correa
Colombia


Canoa
En la cárcel del agua
una estrecha oquedad
lleva con parsimonia
las vigas de mi cuerpo
No se si muero o vuelo
sobre oscuras maderas


Tomado de revista Con-Fabulación 34
Cida Pedrosa
Bodocó, Pernambuco, Brasil, 1963

Milena
gosto quando milena fala
dos homens
que comeu durante a noite
é a única voz soante
nesta cantina de repartição

onde todos contam:
do filho drogado do preço do pão
do sapato carmim, exposto na vitrine
da rua sicrano de tal do bairro
de casa amarela
onde você pode comprar
e começar a pagar apenas em abril

sem a voz de milena
o café desce amargo


Fuente: Algumapoesia.com.br- Carlos Machado
Antonio RequeniBuenos Aires, Argentina -1930

Milan Kundera

Milan Kundera dice que la poesía ha muerto.

Debe tener razón porque ya nadie

(salvo algunos poetas)

acostumbra a temblar con las palabras

en un libro de versos.

Si me lo hubieran avisado

-aunque yo soy su deudo más humilde-

habría concurrido a las exequias y

dejado una flor en su tumba.

Ahora estoy triste. Pienso en cuántas veces

ella me hizo feliz. Y ya no está.

¿Pero qué hacer si las palabras vienen

por el aire o se trepan a mis piernas?

¿Si las palabras vuelven, temblorosas,

bellas sensuales, perentorias, mágicas,

y me reclaman una forma antigua

o un resplandor herido de futuro?

Tendré que consultarlo con los pájaros.

EL MITO DE LA CREACIÓN DE LOS ANANGU

Pueblo aborigen australiano

Los anangu creen ser los herederos de una misión:

la de custodiar el sagrado macizo de Uluru y todo el pasado ancestral

que perdura en su presencia monumental y en las paredes milenarias de sus cuevas.

Y los anangu también protegen su propia memoria mítica

que danza en derredor del Tjukurpa, la época de los sueños,

de los comienzos, de la creación, de los seres ancestrales.

Hace mucho, en el Tiempo de los Sueños, en la época Tjukurpa, sólo había una existencia sobre la faz de la tierra. Una existencia inmóvil, vida representada por una masa embrionaria gigantesca, transparente, hecha de una amalgama de seres inacabados, replegados sobre sí mismos. Y estos proyectos de seres pertenecían cada uno a una especie animal o vegetal.

Grabado, impreso en una materia primigenia se encontraba todo el devenir de la Humanidad. Todo el pasado, el presente y el futuro del mundo se hallaban allí latente. “Aquel que salió de la nada y existe por sí mismo”, el llamado Ser Supremo, modificó esa masa. Esculpió con esa masa un cuerpo, brazos, manos, piernas y una cabeza. En una de las caras de la cabeza, practicó dos orificios para los ojos; formó la nariz. Hizo una hendidura para la boca y un agujero para el ano. Así fue como los entes inacabados fueron transformados en seres capaces de sostenerse en pie.

El Tjukurpa habla en términos de pasado y de presente. Toda la tierra, incluyendo todo lo que hay y todo lo que vive sobre ella, fue creada durante el Tjukurpa y por el Tjukurpa. Ninguna montaña, valle, llanura, corriente de agua, existía anterior al Tjukurpa; nada había. Durante aquel tiempo, seres ancestrales en forma de humanos, animales y plantas viajaron a lo largo y ancho de la tierra y perpetraron hechos remarcables de creación y destrucción. Los viajes de aquellos seres son recordados y celebrados hoy, donde quiera que fueran. La memoria de sus actividades existe hoy día en la forma de accidentes geográficos como en la montaña sagrada de Uluru.

Así cada hombre y cada mujer quedaron ligados a la especie animal o vegetal de la que habían salido; y ese animal o vegetal se convirtió en su Tjukurpa. Así pues, en cada uno de los seres humanos, en cada uno de los animales, de las plantas y de los minerales, en las estrellas y en el aire y en el agua, el Ser Supremo, la Energía vital sagrada, difundió su esencia divina, haciendo entrar en una sola, pero inmensa familia, a todas las formas de la Vida. Pero, por desgracia, retenido por el cosmos, no dispuso de tiempo suficiente para concluir su obra y los seres humanos nacieron imperfectos. Enriquecidos por el Conocimiento primordial del que habían surgido, inspirados por la esencia divina de la que estaban impregnados, los Grandes Antepasados, criaturas gigantescas, ni seres humanos ni animales, se pusieron a crear el mundo tal y como es ahora. En la inmensa llanura inacabable que era la tierra, crearon los ríos, las colinas y todos los accidentes del terreno. Promulgaron las leyes destinadas a vincular a todos los seres humanos entre sí por medio de parentescos sumamente complicados, parentescos que se imbrican los unos en los otros, naciendo aquí para reanudarse allá, arrastrando a todos los miembros de un pueblo en un verdadero torbellino de obligaciones de ayuda mutua, encadenando los unos a los otros desde el nacimiento hasta la muerte. Asimismo, proveyeron de vínculos parecidos a los diferentes pueblos. Así, de norte a sur, de este a oeste, los parentescos creados tejieron una gigantesca telaraña cuyos hilos nos guían y protegen desde entonces. Luego, antes de desaparecer, antes de que concluyera el Tiempo de los Sueños, cuando aparecieron los seres humanos en su forma actual, les dijeron: “Este es vuestro país. Lo hemos creado para vosotros. Aquí ustedes vivirán y lo conservarán tal como se los entregamos. No lo dejarán nunca, pues ustedes son sus Guardianes. Ustedes son los Guardianes de nuestra Creación.

Tomado de: Colección “Gaviotas de azogue” / 31, Febrero de 2008, Madrid, España.


Orion de Panthoseas (Antonio Justel)
EspañaEvocando a Osiris

… cuando ardiendo cruzo por lo agraz del ser,

entre un mundo en llamas ruge el dios;

hay pedazos de instantes, horas, años y edades rodando,

depurándose, hay gritos de dolor y sombra huyendo, ruido y pena,

y fuerzas que vinieron desde la raíz del tiempo para destruirme

y tapiarme el pecho, y ser ruina total, y sed;

… mientras ello ocurre, me detengo y cobijo el cuerpo en un banco del parque

porque estoy perdiendo los pies y las manos, la cintura, el rostro, la pasión,

y el viento se los lleva;

pasan coches pero no son coches, ni los pájaros son pájaros,

ni son rosas las rosas del jardín;

y no hay hostilidad ni órdenes blasfemas, sólo cuerpo caído y derrotado

de mi amado y viejo ser, aquél con que emprendí un viaje hondo, serio y largo

por el país de la piedra y la resurrección;

… cual Osiris, cuando cierre la noche, buscará y recogerá sus tesoros mi alma

y escondiéndolos se irá;

…pero antes, ya jada la tarde - donde hierve, abrasa y crepita el sol -

se arremolinan los pájaros y allí voy;

… y no, no habrá temor; la luz siempre libera.

del libro “Acompañante luz”.

Joanyr Oliveira

Brasil

Das soberanas mitologias

Da casa azul destas mitologias

há paredes suspensas na memória.

E tudo a refluir, abrindo os dias,

pesa a bateia grávida de escória.

Universos nervosos e inexatos ,

sob o rumor de coisas e entidades,

coabitam com luas e com gatos,

a converter delírios em verdades.

Animais a lamber alegorias,

sem distinguir libélulas de patos,

ministram saborosas teorias.

Servil aos versos mais intimoratos,

me tempero no mar das zombarias

e presto ao vento contas de meus atos.


Alejandro Schmidt
Villa María- Córdoba- ArgentinaEl salto

¿A quién olvidé

por sólo

abrir la puerta?

¿Cuál sangre di

al fuego

y al porqué?

¿De qué lado de la vida estuve?

Lur Sotuela

España

Llegar

Avanzaste por las raíces del alba,

Entre silencios insomnes y destellos

Oscuros que nacían del ancestral verano.

El aire respira intacto en las alturas,

Despiertan el hambre y los crepúsculos

La joven luz huele a muerte y a ternura.

Nostalgia de sombras. Soledad de abismos.

Horizontes e invisibles fronteras.

Pálidos lugares donde no existen ni nombres ni formas.

Evocas en la noche el perfil sin líneas de ti mismo.

Un aullido frío. Un símbolo ausente.

Sobrecogimiento

Llegar,

Llegar sin fin

Octavio Paz
Mixcoac, México, 1914- 1998


Contra la noche sin cuerpo
Contra la noche sin cuerpo
se desgarra y se abraza
la pena sola.
Negro pensar y encendida semilla
pena de fuego amargo y agua dulce
la pena en guerra.
Claridad de latidos secretos
planta de talle transparente
vela la pena.
Calla en el día canta en la noche
habla conmigo y habla sola
alegre pena.
Ojos de sed pechos de sal
entra en mi cama y entra en mi sueño
amarga pena.
Bebe mi sangre la pena pájaro
puebla la espera mata la noche
la pena viva.
Sortija de la ausencia
girasol de la espera y amor en vela
torre de pena.
Contra la noche la sed y la ausencia
gran puñado de vida
fuente de pena.
Luis Raúl Calvo
Argentina

Villa Devoto (1973)
Esta pequeña eternidad se origina en el
instinto.
Voz que se guarece en la noche de todas las
tormentas.
Amar fue destituir a los rojos conserjes, de
los hoteles
habitados por las ondas paralíticas.
Las escenas pasan, pero algo perdura en el
vahído
de los nómades.
El delirio de los presos condenados a ser libres
tus besos suspendidos en el manantial de la
locura
y ese rostro de horror de las mujeres, eternizadas
en el ojo de la viuda.
Los vestigios de la luna en el lago
son la zona macabra de los signos perdidos.
Alguien reconstruyó el escenario del crimen
con las muletas olvidadas en un fragmento de
nuestra historia.
Efraín Bartolomé
Ocosingo, Chiapas, México- 1950
Yo te beso

Yo te beso
Frente a la destrucción y el aire sucio
te beso
En el estruendo de los automóviles
-la migraña del día-
te beso
En el festín de los ladrones
En el pozo de los iracundos
Ante el cuchillo de los asesinos
Ante la baba fóbica de los intolerantes
Frente a la sangre agusanada de los corruptos
Frente a la mansedumbre
Frente a la podredumbre
Frente a la muchedumbre
Yo te beso de frente
Y el día empieza a caminar
con la frente muy alta.


De:”Cuadernos contra el ángel” 1987

Manuel Bandeira
Brasil, 1886- 1968

Nu

Quando estás vestida,
Ninguém imagina
Os mundos que escondes
Sob as tuas roupas.

(Assim, quando é dia,
Não temos noção
Dos astros que luzem
No profundo céu.

Mas a noite é nua,
E, nua na noite,
Palpitam teus mundos
E os mundos da noite.

Brilham teus joelhos,
Brilha o teu umbigo,
Brilha toda a tua
Lira abdominal.

Teus exíguos
- Como na rijeza
Do tronco robusto
Dois frutos pequenos -

Brilham.) Ah, teus seios!
Teus duros mamilos!
Teu dorso! Teus flancos!
Ah, tuas espáduas!

Se nua, teus olhos
Ficam nus também:
Teu olhar, mais longe,
Mais lento, mais líquido.

Então, dentro deles,
Bóio, nado, salto
Baixo num mergulho
Perpendicular.

Baixo até o mais fundo
De teu ser, lá onde
Me sorri tu’alma
Nua, nua, nua…


De Estrela da Tarde (1963)
Aldo Luis Novelli
Neuquén, Argentina

Antes del final
Estoy solo.Quiero escribir todas las páginas del mundo

leer la cifra secreta oculta en el agua primordial

cantar el canto nuevo de la nueva humanidad/

cantar sin tiempo un canto de lluvia y empaparme la cara

y la sangre de agua fresca/ del agua clara que baja de la cima.

Y me pregunto: ¿por eso estoy aquí?

en medio del desierto rodeado de gente que no conozco.

¿Conozco esta gente? ¿me rodea y me habla a mí? ¿a quiénes hablan?.

Quiero decir estos poemas con la voz de un pájaro y el zarpazo de un tigre.

¿Qué son estos poemas? ¿qué es eso que llaman poesía?.

Clasificar el mundo y sus objetos

y ponerle número a cada cosa es la religión de los tiempos.

Una legión de fanáticos caminan detrás de los objetos.

El arte es el opio de los pueblos dicen los nuevos pastores

¿existe el arte? ¿el pueblo?

¿dónde están los pastores de este inmenso rebaño de ovejas?.

¿Por qué estoy aquí? ¿porqué aquí y no allá?

allá donde el sol broncea el cuerpo de felinas mujeres

o más allá/ donde el hombre inventa distintas muertes cada día/ todos los días.

Estoy solo/ busco amor.

Quiero ser el amado.

¿Me alcanzará?

¿Me alcanza esta soledad para escribir el poema total?/

ese aleph/ ese inalcanzable.

¿O el amor y el deseo de una dulce obrera del mercado

es el fin de todas mis utopías?

naranjas papas y manzanas en sus manos sucias y sus jugos en mi cuerpo

y sus ojos admirando mi palabra/ mis sombras/ mis castillos de humo.

¿Para qué nacer amar desamar y morir?. ¿para qué Dios de los vencidos?

dime Dios ¿para qué?

Quiero ser el amado/ el bienamado/ el más amado.

¿Y el paraíso terrenal/ la revolución/ la súper hembra/ el gran polvo?

y buscarte en lo alto/ más alto que los fatuos cielos

¿dónde estás padre?.

¿Y los hombres/ la libertad/ los ideales supremos/ la loca utopía…?.

¿Qué hago acá en este punto infinitesimal del cosmos

intentando trascender con palabras demasiado gastadas?

¿Y los hijos? ¿y esta sangre que me sucede como revolución ansiada?

Hombre que inventa religiones/ mecanismos/ discursos/ fantasmagorías

¿porqué y para qué el poema?

¿dónde la poesía? ¿ese arco tensado entre dos estrellas ilusorias?

¿dónde la flecha que atraviesa esta eternidad de instantes?

la poesía: esa oscuridad/ luz/ pensamiento/ genio encerrado en una botella/ todo y nada.

¿Detendrá mi palabra algún día la bala del suicida o el asesino?

¿es necesario el poema/ el poeta/ el inventado/ para detener esa bala?

¿justificará ese instante el poema?

¿la miseria del mundo/ el hambre/ la muerte sin sentido?.

Estoy solo/ sin padres/ sin hijos/ sin amada en medio de la noche cósmica.

Estoy temblando.

Voy a morir.

¡Pero antes voy a salvarme!.

¡Antes escribiré el poema que frenará la bala

de la infinita tristeza del hombre!.-

Juan Gonzalo Rose

Perú

Salutación


Año nuevo en la sangre de los asesinados
Año nuevo en la sala de torturas
y en el ojo del hombre prisionero
donde un tiempo sin sol hace su nido.
Año nuevo en la mesa del tirano
y en la percha vacía del destierro.
Año nuevo en la madre y en el hijo
separados tan sólo por un puente.

No tienen año nuevo los pueblos como el mío:
será nuevo el paisaje pero la misma ausencia;
será pañuelo nuevo, pero la misma lágrima;
será nueva mortaja, pero distinta muerte.
Pero violo el contrato con mi alma
y créceme en el pecho un abrazo tremendo:
feliz año, arbolito de mi calle,
feliz año, baúles de mi casa…
Que tenga feliz año
la sombra ya sentada de papá,
los sueños nacionales, las gaviotas y el mar.
feliz año, dolor,
rabia del pueblo,
odio del justo,
cólera del santo;
feliz año, fusil:
enséñame a cantar los años nuevos.

Enrique Molina
Buenos Aires, Argentina- 1910-1997

Alta marea

Cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan
se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo
la errónea maravilla de sus noches de amor
las constelaciones pasionales
los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través de las piedras
sus plegarias y cóleras
sus dramas de secretas injurias enterradas
sus maquinaciones perversas las cacerías y disputas
el oscuro relámpago humano que aprisionó un instante el furor
de sus cuerpos con el lazo fulmíneo de las antípodas
los lechos a la deriva en el oleaje de gasa de los sueños
la mirada de pulpo de la memoria
los estremecimientos de una vieja leyenda cubierta de pronto
con la palidez de la tristeza y todos los gestos del abandono
dos o tres libros y una camisa en una maleta
llueve y el tren desliza un espejo frenético por los rieles de
la tormenta
el hotel da al mar
tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca
tanto trajín de gentes circulando con objetos inútiles o
enfundadas en ropas polvorientas
pasan cementerios de pájaros
cabezas actitudes montañas alcoholes y contrabandos informes
cada noche cuando te desvestías
la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros hasta el techo
los enormes roperos crujían en las habitaciones inundadas
puertas desconocidas rostros vírgenes
los desastres imprecisos los deslumbramientos de la aventura
siempre a punto de partir
siempre esperando el desenlace
la cabeza sobre el tajo
el corazón hechizado por la amenaza tantálica del mundo

Y ese reguero de sangre
un continente sumergido en cuya boca aún hierve la espuma de los
días indefensos bajo el soplo del sol
el nudo de los cuerpos constelados por un fulgor de lentejuelas
insaciables
esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta en otro
cielo en otro infierno
regresaba en un barco
una ciudad se aproximaba a la borda con su peso de sal como un
enorme galápago
todavía las alucinaciones del puente y el sufrimiento del trabajo
marítimo con el desplomado trono de las olas y el árbol
de la hélice que pasaba justamente bajo mi cucheta
éste es el mundo desmedido el mundo sin reemplazo el mundo
desesperado como una fiesta en su huracán de estrellas
pero no hay piedad para mí
ni el sol ni el mar ni la loca pocilga de los puertos
ni la sabiduría de la noche a la que oigo cantar por la boca de las
aguas y de los campos con las violencias de este planeta
que nos pertenece y se nos escapa
entonces tú estabas al final
esperando en el muelle mientras el viento me devolvía a tus brazos
como un pájaro
en la proa lanzaron el cordel con la bola de plomo en la punta y el
cabo de Manila fue recogido
todo termina
los viajes y el amor
nada termina
ni viajes ni amor ni olvido ni avidez
todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia que
acecha en el sol de su instinto
todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su dicha y
a sus muertos
todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa
unos labios lavados por el diluvio y queda atrás
el halo de la lámpara el dormitorio arrasado por la vehemencia
del verano y el remolino de las hojas sobre las sábanas vacías
y una vez más una zarpa de fuego se apoya en el corazón de su presa
en este Nuevo Mundo confuso abierto en todas direcciones
donde la furia y la pasión se mezclan al polen del Paraíso
y otra vez la tierra despliega sus alas y arde de sed intacta y sin raíces
cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan

Manuel Lozano

Argentina

Odilica

Ese mismo viento cadavérico alberga un rostro

de tierra, de piedra cóncava al sol.

¿No oíste pasar su aliento

como amuleto fluvial de los odílicos?

La huella quiebra el mármol.

En esta cumbre me fulguras.

De: Anfiteatro de todas las gracias

Raul Heraud

Perú

Los Odios

Qué se servirán nuestros fantasmas

ahora que las humillaciones cesaron

y los cuervos no beben mas

de estas heridas sangrantes

cuán solos deben sentirse

ahora

que la casa se cae a pedazos

y se marcharon ya

los niños y sus risas extranjeras

las flores y su música sin tiempo

la mesa donde nos devorábamos

mis hermanos y yo todas las tardes

mi madre vive aún con esos fantasmas

juega con ellos al azar desafiando la muerte

brinda con el licor amargo de la soledad

con las sombras que acompañan su exilio

por las mañanas ella se desespera llora

se deprime,

da de comer a nuestros fantasmas

con las sobras de su amor

reza un padrenuestro

en el altar de sus mentiras

se viste con el hábito triunfal

del rencor

y más fervientemente que nunca

mi madre nos odia…….

Carlos Aldazabal

Salta, Argentina


Reconstrucción
Mover el piso
espiraladamente,
desencajar las baldosas
con las ganas,
sacudir el corazón
con los cimientos
y abismar la desazón
entre las ruinas.
Temblorearnos un poco
para seguir viviendo.


Hugo Foscolo

Italia - 1778-1827

Soneto I - A la noche
¡Quizás porque del silencio mortal
Eres la imagen, llegas a mí tan predilecta!
¡O noche! Y cuando alegres te cortejan
Nubes de verano, céfiros serenos,
Y cuando del invernal aire, inquietas
Tinieblas llevas lejos hacia el universo,
Siempre bajas, invocada, y los secretos
Senderos de mi corazón ocupas suavemente.

Me haces vagar con mis zozobras sobre las huellas
Que van hacia la eterna nada; y mientras tanto
Huye este tiempo cruel con una multitud

De anhelos que conmigo se consume
Y mientras yo observo tu paz, duerme
Aquel espíritu guerrero que ruge dentro en mí.

Sonetos y Epigramas, Publicados en 1803, Milan, Tip.Agnello Nobile - Traducción libre del italiano por Adriana Alarco de Zadra


Juan Carlos Gómez Juárez

Tucumán, Argentina- 1961


(no se trata de hacer lo que tu quieras)
sino lo que te dicte el sueño en imprevisible hora / cuando el numen encabrita pesadas naves y emerge del abismo encanto del corazón constelación de la palabra / no se trata de hacer por hacer sino de soñar haciendo indescriptibles cifras de profunda escritura/ en verdad no se trata / se materializa el sueño y puntoAlfredo Ariel Carriò de la Vandera

Aldea Brasilera, Argentina

La mar en coche

En trampolines de agua

la palabra siempre comienza

y se termina la función.

Cualidades de el Circo que no entiendo .

Marquesina pobre, donde se calcula

los intereses mágicos de la complicidad .

Alerta de aparecer y desaparecer .

Da lo mismo el Puente Palito

que New York con su panorama desde Brooklin.

Hace meses comìa pizzas sobre la Avenida de Washington

y en todas las Aldeas rechinaba un temporal

con trote de marcha y primavera al llegar .

Debe ser ese maldito optimismo

que me prestaron los àngeles

y esa inquietud llena de aullidos

que comparto con botellas en la mar .

La armonìa de los ataúdes y durazneros

que me acechan adioses y la mar en coche

con Judas y con Juan.

Pero no se me mueve una hoja,

ni el péndulo de la risa, ni el camarote de una làgrima.

Eso sì: se me hace difícil no dormir acompañado.

La poesìa es contagiosa

como diluvio de manos agarradas

y las manos en conmemoración.

Hay una instancia de amigos en la placita de la esquina.

Nunca sè si nos volveremos a ver.

Vagabundea un veterano silencio

es la confabulaciòn de los abrazos.

Hace unos años me cansè de los rostros sin mejillas

y me vine a crecer en la hierba con los patos del alba.

Desaparecì.

Es imprescindible ir a fumar a los suburbios de las colinas.

Ahora se me confiesan las ciruelas y los ladrones de alambrados.

Sòlo trato con el jùbilo de los descalzos

y con el jubileo de los tratantes de la buena cama

que a cualquier hora del dìa

duermen como los niños trotamundos de gestos magias.

No busco arreglar las manìas con asma.

Tengo la revolución en casa

y reparto pedacitos entre los convencidos de siempre:

a La Mar en Coche o a la Mañana .

Nixte Zapican
Uruguay

Aletargado, espera
un aliento, latido retumbante, golpe de vida
una luz, rasguño de clarín.

Duerme como un volcán definitivo
como la arena
como la noche incógnita
el espíritu: árbol de supremacía.

Pero vendrá la estación oportuna.
Vendrán las llamaradas en oriente:
claridad irresistible
fusil a quemarropa.

Y aquel reloj de fuego lo despertará.


De: Paisaje de ningún lugar -De Los Cuatro Vientos Editorial - Bs. As. 2007 - 1ª edición
Neuza Ladeira
Brasil
Transmutação
Fogoso o equador nos passos e na folia do alambique
Caboclinhos invadidos de alegria
Há camarões e cachaça.
Etanol e bio-combustíveis
O que querem mais ?
Na bacia x o petróleo jorra
Na floresta cimenta o capital
Quatro dias de folia sem igual
Corpos desnudos… Império sem classe sem cor
Etnias se cruzando no bailado
É o que chamamos carnaval … Carne no varal !

Nos trópicos o pico da globalização
Mulheres forasteiras com aquelas pernas gradeadas e sem sexo
Só imagem é um apetite demoníaco difícil é escolher a qualidade

Nas marchinhas a inocência do bom Alá
Alá a nos aterrorizar… Onde anda o bom Alá ?
Os equilibristas zumbiando nós requebrando

As mulheres bumbadas
Um novo padrão onde me recordo dos gladiadores romanas

Um vai e vem cotidiano humano
Mundo focando no já focado e visto
Tempo de vida metamórfica

Os sete mundos de abrindo e Raimundo ainda imundo sem pouso
A mulher roubada batuca seus tambores

Milhões atrofiados mas sambando .

Joan Mateu
Barcelona, España

Tenía la casa llena de ratones. Había probado con raticidas, pesticidas, empresas de fumigación y todo lo que se le había ocurrido. Cuando ya estaba por poner la casa en venta vio un anuncio en el periódico: “Se vende gato encantado para limpiar casas con ratones”.
Pensó que era una broma pero, en su desesperación, llamó para informarse. Una señora mayor le contestó al teléfono y, sin apenas darse cuenta, había cerrado el trato. Subió al coche, y cruzando la ciudad, ya en las afueras, se detuvo delante de una casita de apariencia humilde. Tomó el caminito que iba hasta la puerta y antes de que llamara, salió una señora menuda, con la cara llena de arrugas y ojos amables, que llevaba un cesto en la mano donde presumiblemente estaba el gato. Cobró lo estipulado y desapareció detrás de la puerta.
El hombre regresó a su casa y abrió la cesta. De ella salió un gato parduzco que inmediatamente se puso a su trabajo. En tres días no quedó un ratón. El hombre estaba tremendamente satisfecho, pero al cuarto día, como no quedaban ratones el gato no tenía comida y tuvo que ir a comprar pienso para felinos. En cuanto el animal probó el pienso se desencantó convirtiéndose en un apuesto príncipe.
El príncipe se quedó a vivir en la casa porque se sentía muy a gusto, pero la casa volvió a llenarse de ratones. Desde entonces, todas las mañanas el hombre y el príncipe leen todos los anuncios del periódico.

Kato Molinari
Alta Gracia, Córdoba- Argentina


Jardín Botánico
Al lado de un invernáculo de aire enrarecido conversan
por enésima vez
un hombre y su contraria.
Quizá emponzoñen sus vidas en vez de ordenarlas. No
importa. Los hombres
hacen de la equivocación su estado natural.

Más hermosa y carente y necesaria es la bellota que
acaba de caer al suelo.
Sólo un gato echado la oyó y la vio.

Que yo la recoja o no dependerá de la intensidad que
tenga hoy mi amor a lo efímero.

Julio César Aguilar
México (reside en Texas, EEUU)


VI
He aquí la historia
de la belleza:
antiquísima piedra
aún erguida
en las callejuelas
de un barrio gótico
donde un tumulto de luz
y vaporoso vaho
de sí mismo nace
saciándose.

Liliana Celiz
Rosario, Argentina, 1956Aves de hilo tapizan los vestidos de las manos rotas
envolviéndolas azulmente del moho que lo empolva todo
en ese sitio de almas densas, escondidas de a cuatro
entre herrumbres y mortajas mustias, habiendo habido afuera
antes que los rayos se espesaran tanto y bajaran grillos
del tamaño de los ojos de las gentes y se hicieran ramos
y ocuparan los espacios no ocupados por las cosas
y alguien dijo: “hay que atrapar los cantos que interceptan
los oídos desvelados” y partieron los que aún quedaban
con frescuras hechas de ematite y se fueron yendo
en el camino largo de página escondida bajo tierra triste

Gaby Arce Muñoz
Arequipa, Perú


Equidad
Avanza Mujer
sangrando las últimas sangres
Avanza, penetra hasta el rayo
sin hoscos guardianes.
Calza tu sandalia de género opuesto
de equidad perfecta
Asume tu rol de cántaro de agua
luce tu silueta de diosa pagana
y posa desnuda frente a la ventana.
Reina soberana del primer latido
de amargura pegada en la mirada
Llegas agotada con grito de rabia
Tu vientre es valiente campo de batalla
para la conquista del espacio nuevo
morada perfecta de piel y esqueleto.
Cada día derribas el castillo del Centauro
con estruendo de derrumbe y de victoria.
y nace con gritó vigorosa la igualdad
remanso de paz hecho ternura.
Harta de golpes y relegos
de los hombres que gruñen en el aire
de los jefes, los maridos, los tiranos
con espinazos erectos y cerebros viejos
conquisto libertades y derechos
asumo roles prohibidos
trazo camino a las generaciones
coloreo los fragmentos de la historia
para revivir los sueños.

Siguen gritando bandadas de mujeres
para ablandar el latido de las piedras
desterrar los suspiros para siempre
usar el manual de los derechos
al conjuro de la naturaleza.
Las nubes grises del ocaso
se alborotan al tocar el cielo
cambia la visión de los demonios
la inconformidad de los relámpagos

Sacrifico palomas negras
en el templo de las lamentaciones
Y sigo siendo la madre perfecta
dueña de la casa impecable
estratega de batallas laborales
rompo barreras de oprobio
doblego la soberbia doméstica
de los tiranos
para aplacar la burla de los siglos.

La equidad de género es la meta
estamos penetrando al rayo.

Eduardo Espósito
Argentina


Tábula Rasa
Job 2:11
Todo consuelo está lleno
de lugares comunes

Erramos de manera estrepitosa

zeppelines de piedra

salvavidas de estaño (parecemos)

hundiendo a quien amamos

en la profundidad gelatinosa

de un sofisma

que ni a nosotros convence

Zarza ardiente que quema

al mensajero

La simple desventura agigantada

por un presunto empacho

sabiduría angélica

de parches y remiendos

Así se fue la Plath

envuelta en gases

así partió Alejandra empastillada

para escapar de tanto bien

El poema hecho astillas

desde entonces

el empujón final a una piedad

con sobrepeso.

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